Un Partido diferente
Hace 10 años, un grupo de mujeres, hombres y jóvenes, emprendimos esta justa democrática cuya inspiración es el amor por Costa Rica y su objetivo el Bien Común. Nacimos con ideas, paradigmas y propuestas. Reflejaban el sentir de mucha gente y nuestras luchas previas. Pero no teníamos nombre, ni bandera, ni sede, ni estatutos. Explicando nuestros principios nos sugirieron el nombre, mirando los colores de todos los otros partidos existentes en el país encontramos que el amarillo y rojo juntos no tenían dueño aún. El domingo 3 de diciembre del año 2000 reunidos en nuestra primera sede, prestada por un pariente, firmamos los estatutos constitutivos. Dos días después, el martes 5 de diciembre, lo informamos al país en una conferencia de prensa realizada en la Sede del Colegio de Periodistas. Desde entonces más y más costarricenses se han unido a esta gesta.
A algunos les parecía una lucha imposible. Se trataba de hacer un partido nuevo, auto prohibiéndonos utilizar las principales herramientas con que contaba y cuenta la política tradicional: el clientelismo y el dinero de unos pocos como bases del proselitismo y la propaganda. Asimismo, hicimos un partido con una propuesta conceptual ajena, tanto a los simplismos neo-liberales en boga, como al neo-populismo que empezaba a surgir en América Latina. Lo primero puso a ciertos sectores poderosos del país en nuestra contra y lo segundo intencionalmente nos privó del discurso fácil dirigido a irresponsablemente endulzar los oídos de los más necesitados y de algunos sectores radicales. Ni el Consenso de Washington ni el Consenso de Caracas han sido nuestra guía. Mas bien nuestras propuestas buscan guiar al país, unido, hacia el Consenso del Bien Común.
Ha sido una faena dura y difícil, pero sabíamos que era y es urgente para Costa Rica y que teníamos el valor para llevarla a cabo. A pesar de las dificultades, hoy somos la segunda fuerza política del país. Muchas y muchos estaban esperando que algunos nos atreviéramos a levantar las banderas de la ética, el bien común y la verdadera democracia. Ahí yace la razón de nuestra fuerza.
Hicimos un partido para llamar a los ciudadanos y ciudadanas a que cumplan con sus responsabilidades con la Patria y no para obtener su simpatía con proclamas indulgentes únicamente sobre sus derechos. Sin preguntarnos si es electoralmente rentable o no, le hemos hablado insistentemente a esta sociedad sobre la importancia de valores como el trabajo duro, la honestidad, la fidelidad a las leyes y a las normas no escritas de convivencia social, el pago de impuestos, el cumplimiento de la palabra empeñada, la puntualidad y la solidaridad con los que menos tienen. Hemos llamado a respetar el papel, tanto del intelectual que imagina el cambio tecnológico y social, como del empresario que con su esfuerzo, creatividad y riesgo crea empleo, exportaciones, riqueza y tributos para el Estado. Hemos reiterado que sólo si ese conjunto de valores está arraigado en una mayoría de la población llegaremos a ser desarrollados.
No hicimos el Partido para hacer promesas sino para recordar deberes, no lo hicimos para presentar fórmulas mágicas sino para llamar a construir soluciones, no lo hicimos para ofrecer milagros sino para pedir sacrificios. Y por supuesto que no lo hicimos para servirnos de la política, ni para convertirla en una lucha por puestos, sino para dignificarla y para convertirla en una herramienta para darle al país y no para quitarle. Hicimos un partido para honrar la política, para hacer posible la democracia, para que Costa Rica reencuentre su destino. Hicimos un partido para darle oportunidad a la ciudadanía de mostrar sus virtudes, y por ellas y con ellas, prosperar en su estructura interna. Hicimos un partido para que ante el fracaso de una aspiración la generosidad sea la regla y donde nadie plantee candidaturas para negociar puestos. Hicimos un partido para que la maña, las malas artes y la astucia sean obstáculo y no herramienta, para que seamos ejemplo de integridad ante el resto de la población.
Hicimos un partido democrático, sin dueño, como se ha comprobado en numerosas ocasiones en Asambleas Nacionales y en los procesos de selección de las estructuras locales. Hicimos un partido donde los que hemos tenido la mayor responsabilidad no hemos ostentado el mayor poder, donde nadie tiene puestos en la estructura partidaria como resultado de la imposición vertical de arriba hacia abajo, porque la estructura se ha construido siempre democrática y transparentemente de abajo hacia arriba. En este partido los vicios y errores carentes de decencia que se hayan dado no se originan en caudillos nacionales tratando de influir o dando el mal ejemplo, sino en la lamentable utilización del partido por personas que no comprenden nuestros valores.
Hicimos un partido donde se vale diferir, sin sufrir represalias, donde existe espacio para que aportemos desde nuestras trincheras ideológicas. Hoy el partido puede anunciar que tiene la fortaleza para acurrucar en su seno diversos pensamientos guiados por valores éticos firmes, por el respeto a la empresa privada y por la aspiración al Bien Común. Hoy en el PAC conviven trabajadores, intelectuales, agricultores, pequeños y grandes empresarios, todos progresistas y convencidos de que nuestra agenda a favor del Bien Común y decididamente anticorrupción es un requisito fundamental para que el país avance.
Nacimos por que creemos en Costa Rica. Sabemos que está lejos de ser la mítica Suiza de América pero que ese puede ser nuestro destino si dejamos de ser gobernados por cúpulas que no creen en Costa Rica, en su gente, en su excepcionalismo. Esas cúpulas cuando mucho aspiran a superar los estándares de la región, pero aun esa modesta meta los ha derrotado. Por ello en educación, innovación tecnológica, desigualdad, corrupción, inversión en PYMES, criminalidad, centralismo y debilidad institucional, han llevado a Costa Rica al nivel promedio de una Latinoamérica ya mediocre en esos campos.
En el PAC desechamos el populismo como herramienta política. Por ello nunca ofrecemos puestos, ayudas sociales, ni obras comunales como arma electoral. Creemos que las leyes deben respetarse y no violentarse en el altar de nuestras aspiraciones políticas. Cuando la corrupción, aún la más pequeña, es practicada por los que ostentan el poder, cuando las normas son burladas por la clase política atenida al poder que en un momento disfruta, ¿cómo esperar que algunas personas en el resto de la sociedad no hagan lo mismo? ¿Cómo podemos aspirar a eliminar el robo y el irrespeto a las leyes, si los que están en el poder practican y disimulan a sus iguales, esas mismas prácticas?
Teníamos Razón
La verdad de nuestras tesis han sido demostrada una a una con el transcurrir del tiempo. Algunos ejemplos bastan como evidencia:
1-Denunciamos la gran corrupción y hoy nadie duda de que teníamos razón, cuando varios expresidentes de la república y muchos otros jerarcas huyen, son llevados a los tribunales o intentan esconder sus intereses en ese oscuro mundo de las contribuciones de campaña, las torceduras de brazo a las instituciones que arbitran la democracia, las concesiones, las licitaciones y las declaratorias de conveniencia nacional.
2-Por años quisieron desmerecer nuestra lucha y nuestros rigores contra la corrupción cotidiana, hasta que tuvieron que aceptarla hace pocos meses, cuando para tapar el vergonzoso incremento salarial de los diputados combatido valientemente por nuestra Fracción Legislativa, anunciaron que renunciarían a otros despilfarros millonarios que se practican en la misma Asamblea Legislativa y que desde siempre habían negado.
3-Denunciamos el dogma neoliberal como enemigo del desarrollo social, del manejo sostenible del ambiente y del crecimiento económico. Hoy la evidencia es contundente. Hoy en nuestro país el abandono neoliberal de las instituciones y servicios vitales para la movilidad social y la protección de las personas, es evidente. Sólo basta observar el deterioro de la educación pública, los desastres en la Caja Costarricense del Seguro Social, el estrangulamiento del ICE o el incremento en la inseguridad ciudadana, para constatar la urgencia de nuestras propuestas. En el campo de la seguridad, el fracaso del modelo lo vivimos todos los días. De acuerdo al Informe de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas del 2010 Costa Rica ocupa el poco honroso décimo quinto lugar en el mundo en cuanto a la incidencia de asaltos y el aún menos honroso cuarto lugar en incidencia de crímenes contra la propiedad.
Por otra parte, el modelo simplista basado en la inversión extranjera y en la apertura comercial, a la par del abandono de la gestión pública y la mala calidad de la educación, la ausencia de un esfuerzo aún mínimo en ciencia y tecnología, donde Costa Rica invierte menos de la mitad del promedio latinoamericano y el colapso de la infraestructura, dónde el estado no construye y el sistema de concesiones ha sido un fracaso, explican la baja competitividad de la economía y el peligroso desequilibrio en la balanza comercial. Por su parte el déficit fiscal, cuya existencia fue negada durante muchos años por los gurús neoliberales del país, dado que para ellos ese es el principio y el final del buen manejo de la economía, hoy es ampliamente aceptado.
Finalmente, el fracaso del modelo se evidencia en la situación social. De acuerdo a la CEPAL, mientras en America Latina la pobreza y la desigualdad se reducen en Costa Rica se incrementan. Es realmente triste tener que leer en la página 12 del último informe de ese organismo publicado la semana pasada que "Costa Rica se destaca como el único país, entre aquellos para los que se cuenta con información, en que los indicadores de pobreza y de indigencia tuvieron un deterioro visible en 2009, cuando aumentaron 2,5 y 1,4 puntos, respectivamente". En este país, otrora ejemplo de solidaridad, la crisis sólo afectó y sigue afectando -de acuerdo a los datos del INEC también de hace una semana- a los materialmente más pobres, cuyos ingresos disminuyen mientras para los sectores de mayores ingresos se incrementan. En un pequeño país de cuatro y medio millones de habitantes, más de un millón sufren la pobreza, es decir carecen de un ingreso que les permita satisfacer las necesidades básicas. Esto evidencia contundentemente las consecuencias sociales del neoliberalismo tropicalizado puesto en práctica en nuestro país.
Tal y como lo advertimos al hacer nuestra propuesta alternativa, el neoliberalismo no es bueno para la economía y menos para el desarrollo social. Por ello ningún país exitoso lo ha practicado de la manera que se ha impulsado en nuestro país en los últimos 25 años. Y aquellos, como Estados Unidos o Irlanda, que en las últimas décadas, comenzaron a creer algunas de sus propias prédicas, hoy sufren sus consecuencias al tiempo que devuelven un papel importante al estado que tantos éxitos les dio en el pasado.
4-Dijimos que no queríamos superficialidades ideológicas en nuestro partido, que no aspirábamos a ser la rama política de pasiones populistas, que no hacíamos un partido nuevo para devolvernos a los dilemas de la Guerra Fría y que no seríamos la herramienta ni de los intereses financieros locales ni del Consenso de Washington. Hoy vemos a Brasil y a las economías más amigas del eclecticismo prosperando mucho más que aquellas que abrazaron extremismos. De igual modo, observamos a México, a pesar de su abundante petróleo y de su proximidad al mercado más grande del planeta, siendo una de las economías de más lento crecimiento en America Latina durante los 16 años desde que su TLC entró en vigencia.
5-Desde la fundación del Partido, enterados por extraordinarias líderes de la Sociedad Civil, sobre los peligros de la minería química a cielo abierto, nos opusimos a la explotación minera en las Crucitas. Esgrimimos nuestros argumentos en diversos foros y apoyamos a la sociedad civil en su lucha. Nuestras Fracciones Legislativas y nuestras fracciones Municipales de San Carlos, en reiteradas ocasiones impulsaron iniciativas para impedir el desarrollo de esa actividad. Los y las ciudadanas de Crucitas, en el secreto de la urna decidieron en la elecciones de febrero pasado, que el PAC fuese el partido que mas votos tuviese en la mesa donde todos ellos y ellas votan, desmintiendo así lo que ha dicho en numerosos anuncios pagados la empresa Infinito, que el pueblo de Crucitas está favor de la minería. Ahora los tribunales dan la razón al PAC y a la mayoría de costarricenses que han estado a favor del ambiente, de los habitantes de Crucitas, de la legislación ambiental y en contra de la corrupción, los dineros de empresas extranjeras metidos en la política electoral y de los decretos personalizados de conveniencia nacional.
6-Con seriedad planteamos la urgencia de administrar las instituciones del Estado con eficiencia, sin permitir que sectores poderosos por su posición política o por su poder gremial, ni desde afuera ni desde dentro, las utilizaran para su beneficio. Hicimos reiterados llamados para eliminar la política partidista como criterio para hacer nombramientos. Enfatizamos que el Estado y sus instituciones eran medios y no fines. Advertimos que ante los embates del neoliberalismo tenían que defenderse, no sólo con discursos y manifiestos, sino, sobre todo, con eficiencia y con ética.
Hoy sabemos que fallas en estos campos hacen que una parte, no pequeña, de la población esté identificada o sea indiferente, ante la privatización de los muelles y la entrega a intereses privados de una parte del negocio de las telecomunicaciones y los seguros. Hoy sabemos que no hay alternativa: o tenemos un sector público eficiente y capaz de cumplir sus fines, donde prevalezca entre sus empleados compromiso y vocación de servicio, o seguiremos dando argumentos a quienes por intereses económicos quieren utilizar cualquier excusa para apropiarse de las empresas del Estado y para dar en concesión carreteras, puertos, aeropuertos, y los trenes más rentables. Juntos, por un lado, los despropósitos al interior de las instituciones y por el otro, las numerosas corrupciones de las cúpulas políticas, atentan contra la supervivencia y el fortalecimiento de las instituciones. El cuadro hoy está claro y da la razón a nuestro planteamiento totalmente alejado del populismo y las recetas fáciles.
Somos el Futuro
Mientras la cúpula de la política tradicional continúa mirando a la derecha latinoamericana como su inspiración y a los TLC como su manual, y peleándose para ver quien tiene la culpa de la situación del país, nosotros fortalecemos todos los días nuestras propuestas inspirados en los países más exitosos y progresistas del mundo. Hemos dotado de modernidad al pensamiento que tanto éxito dio a Europa Occidental en la construcción de su Estado Social y al pensamiento Figuero-Calderonista, que empujó nuestro desarrollo hasta que la corrupción y el neoliberalismo se entronizaron en la política tradicional.
Para mejor cumplir nuestra misión histórica hemos estudiado la experiencia de países exitosos, hemos estudiado las teorías del desarrollo más actuales, hemos estudiado nuestra propia historia y hemos dialogado con todos los sectores de la vida nacional. Nos corresponde recuperar el tiempo perdido en educación, salud, seguridad ciudadana e infraestructura. Al mismo tiempo, urge enfrentar los nuevos desafíos en el campo ambiental, en el tecnológico, en el desarrollo del emprendedurismo y el fortalecimiento de las PYMES, en la gerencia pública, en la participación ciudadana, en la ética política y en la promoción de los derechos de grupos que enfrentan discriminaciones por ser mujer, por color de piel, por lugar de nacimiento, por orientación sexual o porque tienen alguna discapacidad. Nuestras propuestas son la solución para acabar con la ineficiencia y el debilitamiento de las instituciones, la incertidumbre de los empresarios, el ataque sin tregua a la naturaleza, el predominio de cúpulas y líderes a quienes les estorba la transparencia y para recuperar la capacidad para la movilidad social hacia arriba y para reducir la pobreza.
Hoy el PAC es un partido moderno, de y para toda la población. Nuestro partido no responde al corporativismo ni a las corporaciones, sino a una población mayoritariamente no afiliada excepto a su familia, a su comunidad o al país. Tenemos que responder a una población que sólo pide que las y los políticos en los que delegan su poder ciudadano por medio del voto, cumplan, respeten, digan la verdad y no tengan ataduras, acuerdos ni compromisos especiales con gremios económicos o sociales.
El PAC ante el mundo
En el PAC queremos integrarnos al mundo, imitando lo bueno, adaptando lo conveniente y evitando lo negativo. Pero queremos ante todo un desarrollo de, para y por los costarricenses, tanto en lo político como en lo económico. Eso significa que el modelo de desarrollo debe ser diseñado democráticamente entre las y los costarricenses y no subcontratado -"outsourced"- con fuerzas externas, tal y como ha ocurrido con los programas de ajuste estructural y con los TLCs. Asimismo, queremos un modelo de producción donde los costarricenses seamos los principales propietarios de nuestros recursos naturales, de nuestras playas, de nuestro espectro electromagnético, de la actividad empresarial y no donde subcontratemos la producción con empresas extranjeras por medio de subsidios, exoneraciones y protecciones especiales. Queremos inversión extranjera, pero no comprada con nuestros escasos recursos fiscales, sino más bien cobrándole impuestos y atraída por una excelente mano de obra, infraestructura de primera calidad, paz social, trámites simples, regulaciones predecibles y una política ética, donde el inversionista no tenga que sobornar a nadie para desarrollar sus actividades legales en el país.
En el PAC creemos que Costa Rica debe transitar con dignidad y con la frente en alto por el mundo. Hoy nos unimos incondicionalmente a nuestra Presidenta en la lucha contra la grosera agresión militar del presidente Ortega. Nuestro prestigio acumulado a lo largo de la historia es hoy nuestra principal herramienta para ganar con el derecho lo que nos quieren quitar con la fuerza de las armas aquellos que a lo largo de sus vidas, para mantenerse en el poder, han hecho causa célebre de su oposición precisamente al imperialismo.
Pero debemos cuidar a Costa Rica. Esa dignidad y ese señorío no son ayudados cuando cambiamos nuestro reconocimientos diplomáticos y nuestro derecho a recibir a líderes morales de la estatura del Dalai Lama, por estadios. En lo que se conoce hoy en el mundo como Stadium Diplomacy –la Diplomacia de los Estadios- China ha regalado más de 60 estadios sólo en África, para comprar relaciones diplomáticas o su acceso a tierras, minas y petróleo o para impedir visitas del Dalai Lama. Pero todos creíamos que con su trayectoria democrática y pacífica, Costa Rica estaba en otra liga y no en la que compite por estadios con países mucho más pobres, menos democráticos y con dudosas reputaciones en el campo de los derechos humanos. Lamentablemente, a ese nivel nos han llevado quienes constantemente reclaman habilidades diplomáticas y conocimientos globales superiores. Si se trataba de convencernos de que Costa Rica no es la "pomada canaria", como se nos dijo cuando propusimos utilizar nuestro prestigio para renegociar el TLC, este estilo de diplomacia es ciertamente una buena manera de intentarlo.
Pero en el PAC seguimos creyendo en un destino especial para Costa Rica. No queremos forjarlo a partir de exclusiones ni nacionalismos absurdos, sino con el trabajo y la visión de tantos y tantas costarricenses inteligentes, estudiosos, honestos, solidarios y trabajadores, que sólo esperan que llegue un partido que les de la oportunidad de participar positivamente en el desarrollo nacional.
La Ética nos une
Nuestro énfasis en la ética, no es el resultado de una ocurrencia. Responde al cinismo, a la corrupción grande y pequeña que se ha convertido en norma en Costa Rica, no sólo entre la clase política sino en una parte de la población. Nacimos para mantener la posibilidad del asombro ante la corrupción y no para relativizarla o convertirla en la normalidad. Por ello para algunos somos una amenaza, pero para la población decente del país –que es la mayoría- somos la esperanza.
La agenda ética es transversal en el partido. Es el cemento que nos une sin condiciones, es lo que nos separa del resto de la política y es donde menos podemos fallar, dudar o hacer cambios que contradigan nuestras posiciones fundacionales y confundan a ese electorado ideológicamente heterogéneo. El PAC no ha inventado los valores éticos que se esperan de la política, ni los ha puesto en el corazón de nadie. Miles de costarricenses los albergaban desde siempre pero no encontraban un Partido que sinceramente los llevara en sus entrañas, los profesara y los practicara. Entonces no votaban o votaban escogiendo en negativo al partido menos malo. En el PAC estos costarricenses han visto reflejada su ética. Por ello no podemos cambiar nuestros rigores. Si fuimos libres para escoger esa ruta al fundar el Partido, hoy estamos sujetos a ella. Cambiarla es cambiar la esencia del Partido y traicionar a quienes han confiado en nuestro compromiso inclaudicable con la recuperación de la decencia en la política.
Cuando cedemos en nuestros rigores, cuando nos distanciamos y hasta nos avergonzamos de nuestra propuesta ética, se facilita la vida a los que se aprovechan del partido para, escondiendo sus intenciones, aspirar a puestos de elección. Les aseguro que si se llegase a flexibilizar nuestros criterios de austeridad y nuestros rigores éticos o a guardarlos en una gaveta, si se optase por disimular en aras de la unión partidaria lo que condenamos si ocurre en otros partidos, no sólo nos auto-silenciaríamos ante los abusos, excesos y desmanes de la política tradicional y de algunos partidos que de nuevos solo tienen la fecha de inscripción, sino que perderíamos nuestra identidad y entregaríamos el sello de garantía ética que nos han otorgado miles de costarricenses, tanto del PAC como de otras tiendas.
Para el PAC corrupción es, primero, apropiarse o abusar de los recursos públicos o de el poder para beneficio personal, o de parientes y amigos, segundo, seguir criterios partidarios para hacer nombramientos o seleccionar beneficiarios de las ayudas sociales, tercero, engañar o mentirle al país y cuarto, proteger con impunidad a los que incurran en esas transgresiones. Hemos registrado en detalle por medio de códigos de ética nuestras definiciones de corrupción para que nadie sea llamado a engaño al entrar al partido o al aspirar a un cargo y para evitar que sean personas las que decidan quién es ético y quién no lo es. Somos explícitos y precisos en la definición de corrupción para permitirle a la prensa y a la población llamar a cuentas y sentar responsabilidades en caso de que el partido falle en hacerlo primero. Así, el PAC innova no sólo en su fidelidad ética sino en el método para poner en práctica su agenda renovadora en este campo.
La Naciones Unidas estableció el 9 de diciembre de cada año –mañana- como el Día Internacional Contra la Corrupción y en el 2000 empezó a discutir en su seno la creación de la Convención contra la Corrupción, hoy ratificada por la mayoría de los países del orbe. La preocupación del mundo por la corrupción ha venido creciendo y nuestro partido ha estado a la vanguardia, porque practica lo que ha acordado en esta materia mientras que muchos gobiernos firmantes, comenzando por los de nuestro país, violan a diario lo estipulado en el Convenio. Sólo quiero aquí resaltar que el derecho internacional, del cual depende la supervivencia de un país desarmado, nos obliga a cumplir con ciertos estándares éticos. Pero también ruego que noten la coincidencia entre nuestra fecha y año de fundación y las decisiones que se estaban tomando a nivel internacional sobre el tema de la corrupción.
Por todo lo anterior, nos situamos en posición diametralmente opuesta a la cultura política tradicional, la cual habla siempre de corrupción pero nunca la define para poder así transgredir sin poder ser condenada. Si el partido decidiera acomodarse a lo que permiten las leyes en materia de uso de recursos públicos, estaría también acomodándose a la política tradicional pues fue la que hizo esas leyes. Si decidiera optar por plantear el tema en términos generalistas y entonces guardara sus códigos de ética y sus precisiones, estaría también guardando su identidad y la posibilidad de unir al país para resolver los enormes desafíos que tenemos al frente y de convertirlo en líder mundial en la lucha contra la corrupción.
Respetamos a la gente
Nuestra ética se expresa también en la forma de definirnos ideológicamente ante el país. Hemos respetado a Costa Rica, diciéndole la verdad tal y como la concebimos, desglosando nuestras propuestas y evitando las palabras mágicas para definir nuestro pensamiento. Creemos que ya no se vale definir toda una propuesta-país en una palabra o en una frase. Declararse social demócrata, demócrata cristiano, socialista o libertario, es irrespetuoso de la población. Ante la complejidad de los problemas y el fracaso de las fórmulas simples, el PAC se posiciona en el futuro, cuando todos los ciudadanos, excepto los menos interesados, exigirán explicaciones, detalles e información y no aceptarán palabras mágicas.
Vamos a un mundo en el cual la comunicación política estará dominada por razonamientos informados por el conocimiento y no por emociones fabricadas por la propaganda, a un mundo en el que las redes sociales y las nuevas tecnologías le permitirán a la ciudadanía exigir respuestas precisas y rechazar generalizaciones y simbolismos. El PAC ha promovido el intercambio conceptual sustantivo y detallado, otorgándole a la ciudadanía la iniciativa temática, por medio de diversas modalidades de Encuentro Ciudadano. Mientras otros descansan en la decadente plaza pública, ostentosa en dinero y charanga, pobre en ideas y escucha, el PAC ya es protagonista en ese nuevo mundo desde su fundación. En este como en muchos otros temas nos hemos adelantado a nuestra época.
La Mística ciudadana: nuestra herramienta
Este aniversario debe llevarnos a reflexionar y a fortalecer esas banderas que ahora tienen más vigencia que nunca. Pero sobretodo tenemos que robustecer la acción: Costa Rica necesita que volvamos a reunir todas nuestras fuerzas, que nos organicemos mejor, que nos comuniquemos mejor y que devolvamos a este pueblo la esperanza. Esta tarea no se detiene nunca. Por eso la mejor forma de celebrar los 10 años del PAC es renovando nuestro compromiso con Costa Rica y reiterando nuestro llamado a la mística de la ciudadanía. Hoy nuestra patria nos necesita más que nunca. A nuestros compatriotas les prometemos que el PAC seguirá luchando por una política más ética y por una Costa Rica más democrática, más justa, más productiva y más solidaria. Pero también les aseguramos que sólo con su compromiso desinteresado, con su sacrificio y entrega, con su mística, llegaremos a tener el poder para materializar nuestros sueños y los sueños de la mayoría de los habitantes de esta bendita tierra. Todos los días tenemos que recordar a los costarricenses que la democracia es, sobre todo, un conjunto de deberes y que sólo cumpliéndolos impediremos que el destino nacional siga siendo definido por los intereses.
Amigas y amigos: Llegamos a la vida política para abrir las puertas de la democracia, para unir a Costa Rica en sus causas más nobles, para que la esperanza habite nuestros corazones. Hoy tenemos que estar llenos de esperanza. Costa Rica prueba la madera de que está hecha cuando, a pesar del desastroso manejo de los asuntos públicos, tenemos agricultores e industriales que no renuncian a producir, gente en un estado precario que no imita la corrupción de algunos políticos, trabajadores que cumplen fielmente con sus deberes y una buena parte de la juventud dotada de honestidad, integridad, imaginación y llena de vigor, de respeto a las diferencias, de sostenibilidad ambiental y de Patria. ¡Sólo imaginemos lo que puede ser de Costa Rica si el estudio, la eficiencia administrativa, la honestidad, la despolitización, la solidaridad, el diálogo, en fin el PAC, pasaran a gobernarla!
Les agradezco a todos y todas la confianza que en lo personal me han otorgado siempre. He sido inspirado por su mística, he conocido su entrega, he escuchado sus consejos. De ustedes he aprendido lecciones. Con ustedes he digerido las derrotas electorales, he celebrado nuestro crecimiento, he sido testigo de nuestra consolidación como la segunda fuerza política del país y con muchos he rogado a Dios para que nos ilumine y guíe. Como muchos a lo largo y ancho del país, me ha tocado incurrir en sacrificios y renuncias sin precedentes en la política, pero gracias a ello miles de costarricenses nos creen.
Cuenten conmigo para trabajar, como peón, como siempre lo he hecho, a la par de ustedes, para que el PAC pueda mostrarle al mundo que la política puede ser decente, inspiradora, ejemplo, puede hacernos crecer y puede ser una herramienta eficiente para superar los problemas del país y para dotar de vida los sueños de su juventud. Comprometámonos hoy, todos y todas, a trabajar sin desmayo, para que en los próximos diez años convirtamos en hechos las esperanzas y sueños que hoy yacen en nuestros corazones y para que la Acción Ciudadana, con la ayuda de Dios, construya la Costa Rica Que Queremos.

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